Mucha gente está trabajando en un producto común. La silla de ruedas parece ser uno de los desafios contemporáneos más asistidos en concursos y exhibiciones de diseño.
Todos inician sus presentaciones con frases como "la definitiva silla de ruedas que cambiará la manera de ver las sillas de ruedas". La mayoría se presentan en portales de diseño junto a jugueras, paraguas y lámparas.
Resultan interesantes leer los comentarios dispares de los visitantes pero queda claro quién es quién. Dar un comentario positivo suele ser tarea de aquellos que pueden caminar. Los más cortantes y lapidarios vienen generalmente de personas discapacitadas que en el diario enjuague de lidiar con su mobilidad aportan el único y real componente de crítica: su propia experiencia. Asi plantan comentarios usando su desarrollado instinto para ver los problemas antes de que ocurran.
Ejemplo de esto es una silla sumamente "fancy". Colores, formas y proporciones hacen lucir la big foot de Wai Lam como un preciado objeto de deseo. Hasta se sienten ganas de discapacidad para darse una vuelta. Los comentarios en el sitio son pocos y lapidarios: el calor que generan sus formas cerradas no logran seducir por más curvas orgánicas que se le pongan. Los marteriales plásticos remiten permanentemente a sensaciones de calor y transpiración, sumando más problemas que soluciones. Otro comentario habla de la posibilidad de fibras semipermeables que pueden otorgar al diseño frescura y disipación de calor manteniendo rigidez. Sin embargo el diseñador no aclara la posibilidad. Cabe acotar que en esta fase del diseño, se ejercitan formas y materialidad con cierta aproximación lúdica sin adentrarse específicamente en materialidad.
Mike Spindle explica que su diseño se basa en una revolución, más que en una evolución. Su idea nace desde el "scratch" que en idioma de diseñadores y modelistas significa iniciar de cero. Fabricó desde el año 2000, catorce diferentes modelos aproximándose a su ideal. En este punto queda claro que puede seguir evolucionando. Fundamentalmente un proyecto tiene un objetivo principal y este es el de movilidad por terrenos de todo tipo. Utiliza una base triaxial para dar mayor impulso y mantener las ruedas en contacto permanente con el terreno (contrario a lo que ocure con un cuadro de cuatro ruedas, donde una siempre tiende a quedar despegada del piso).
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Originalmente puso la rueda castor (de 12 y media pulgadas) en la pate trasera y resultó en una eficiencia mayor en caminos de tierra o irregulares.
Incorpora al brazo del castor, un amortiguador de nitrógeno para regular voluntariamente la cantidad de peso que recae en las ruedas de tracción. Posee frenos independientes para descensos pronunciados y requiere (en palabras de su autor) cierto entrenamiento para no girar 360 grados en el descenso. La silla es de fibra de carbón y funciona como soporte general del sistema. De alli que no posea una estructura tubular tradicional como cuadro.
Su modelo se llama trekinetic y viene con una galería de accesorios como sombrilla (que se ubica entre las piernas en un anclaje multipropósito), jaladores y empujadores, cinturón de seguridad y monerías.
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Su creador invita a cualquier persona a subirse para disfrutar sensaciones fuertes, aunque la ley en el Reino Unido previene a los fabricantes de no motivar su uso recreacional. Una fortuna nos separa de esta experiencia ya que con 2,196 libras que cuesta, transformadas en cervezas, hasta nuestros amigos nos cargan (de por vida) al estilo pashá.
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Por otro lado, una idea supuestamente galardonada con el premio de excelencia al diseño (IDEA: international design excellence award) trae otra innovadora forma de ver las sillas de ruedas. No se basa en su forma sino en su rendimiento. Se trata de una tecnología similar a la de las bicicletas con un juego de piñones (reductores, cambios o engranes) que multiplican la fuerza ejercida en las ruedas. De esta manera (aseguran sus creadores) el ususario puede sin dificultad subir cuestas pronunciadas. Su sistema viene con dos marchas o velocidades. Con el engranaje en baja, la silla adquiere potencia a cambio de velocidad. Previene además el deslizamiento involuntario pues su piñón gira en un sólo sentido (hacia adelante) trabando la silla en un ascenso.
Contrario a esto, detener la silla en bajada consume la mitad de esfuerzo
La promesa es reducir el dolor de hombros y el esfuerzo en general. Según su frabricante se adapta a practicamente todos los modelos existentes.
Su nombre suena a infomercial nocturno: "Magic wheels". Se presenta en pares y cuesta casi 5,000 dólares americanos. Una apuesta muy poco accesible para una idea tan benéfica. Posiblemente cuando sus comercializadores dicen en el slogan "push beyond your limits" (empuja más allá de tus liímites), se refieren al bolsillo y no al usuario.
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